miércoles 3 de febrero de 2010

liebe (quinto capítulo) . El toque.

“durante veinte años todos nosotros intentamos encontrar el secreto del toque Lubitsch. De vez en cuando, con un poco de suerte, lográbamos algún que otro metro de película que brillaba momentáneamente como si fuera de Lubitsch, pero no era realmente suyo “
“era capaz de decir más con una puerta cerrada que un director moderno con una bragueta abierta”


Ambas citas pertenecen a Billy Wilder, amigo personal de E. Lubistch, hablando de este último.

En las primeras imágenes de esta entrada, aparecen los rostros de dos archienemigos. Y en este caso cobra todo su sentido esa frase tan conocida de que “la cara es el espejo del alma”. El de arriba, el de la cara de cagar cuchillas de afeitar por las mañanas, es el señor William H. Hays, senador de los USA por el partido republicano, perteneciente a su facción más conservadora y artífice del Código de censura para obras cinematográficas ( también se aplicó en los cómics, que no dejan de ser obra cultural basada en imágenes) que pasó a la historia con su apellido, el conocido como Código Hays a cuyo texto podréis acceder pinchando el enlace. Un código normativo pensado para la autocensura de la industria cinematográfica y que estuvo vigente, sobretodo en las décadas de los 30 y 40 del pasado siglo gracias a las presiones de la “liga para la decencia americana” y de las diversas iglesias protestantes y la iglesia católica norteamericana.


El de más abajo, con esa sonrisa que destila hedonismo y pasión por la vida, es uno de los mayores genios creadores que Alemania ha aportado al mundo, aunque la parte más conocida de su producción artística la realizase en USA. El inmenso actor, director y guionista de cine Ernst Lubistch

El aire se cuela por las rendijas de las ventanas y las puertas. Al aire no hay quien lo detenga... Y en los años 30 y 40, cuando aún no se habían perfeccionado los sistemas de aislamiento, mucho más.
Y el llamado toque “Lubitsch” era como el aire. Era una especie de aroma flotante que un espectador inteligente era capaz de llegar a percibir pero que no podía acertar a explicarlo. Y los censores de la época se veían incapaces ante eso, porque no se puede cortar el aire.

La receta era un sustrato compuesto por un argumento elegante y sofisticado, que siempre solía girar sobre un tema básico ... las complicadas relaciones entre los hombres y las mujeres, aquello tan tópicamente conocido como “guerra de los sexos”, fue un maestro en retratar las complicadas relaciones de pareja, tratando el tema con una magistral elegancia combinada con cierto punto de grosería y frivolidad, sin perder por ello ni un puntito de profundidad.

Lubitsch sugería más que mostraba y, al estilo de las letras de los cuplés de antaño, llegó a convertir el doble sentido en una arma incisiva para introducir un casi imperceptible erotismo, alejado de lo explícito e imposible de desmontar para los censores de la época. A Lubitsch no le asustaba el tratamiento del sexo, lo utilizaba a su manera y era la metáfora de la que disponía para mostrarnos su particular percepción de las relaciones humanas.

En este sentido, el mismo Lubitsch comentaba en una entrevista: "Yo dejo a la audiencia usar su imaginación. ¿Qué puedo hacer si malinterpretan mis sugerencias?".

Ernst Lubistch pasará para siempre a la historia como un genial escritor de diálogos. En unos momentos en que casi todo estaba prohibido decir o prohibido mostrar, el fue un genial creador de situaciones comprometidas y picantes, que siempre resolvía con una elegancia insuperable.
Pero quizás su mayor mérito consistió en que sin dejar de hacer arte para las masas, sin dejar de producir un cine absolutamente comercial, Lubitsch fue un creador que exigía al espectador que supiese leer entre líneas y que intentara apreciar el placer de recomponer con su imaginación aquellas situaciones que dejaba tan sólo esbozadas. Fue un inmenso monstruo de su industria, establecía una comunicación entre el espectador y su arte como pocos directores han sido capaces de hacerlo.


Entresaco un texto del bloguero ( creo que es mexicano, este buen señor) pobresor gafapasta en su interesantísimo blog “tras las turquesas cortinas” , que desde ya recomiendo vivamente a todos los lectores del mundo frito, yo lo he descubierto esta semana y he flipado) , y que es muy definitorio de lo que podía significar “el toque Lubitsch”

“Cuando dos amantes fusionaban sus bocas con pasión y el oscuro de pantalla se cerraba sobre sus cuerpos ansiosos, Lubitsch les presentaba a continuación desayunando vorazmente a la mañana siguiente para dejarnos bien claro que aquella noche habían satisfecho salvajemente todas sus ansias y necesitaban recuperar las fuerzas perdidas con total urgencia.”

Sinceramente, no se puede decir más con menos.




Y bueno, como venía siendo habitual en esta serie, Liebe, ( adjunto link por si alguien no recuerda) que he dejado dormir casi durante un año y medio….y tal y como hice con Fritz Lang o con Otto Preminger, ésta es la primera serie de tres entradas dedicadas al maestro. Prometo ( amenazo, más bien) con dos próximas entradas dedicadas a Ninotchka…y , a alguna más por la que todavía no me he decidido. Se admiten peticiones, como en la radio de antes.
Que Dios os coja confesaos, el rollero ataca de nuevo.

Salud, Paz y Amor a todos.



miércoles 18 de febrero de 2009

limonada awards....con ron y amor

Hace ya un año largo abrí esta barraquita,… el “coffee and cigarettes”, que nació con vocación de “cara B” , mucho más personal, en comparación a su “casa matriz” que era el mundo frito, mi primera experiencia en esto de la blogocosa. En un principio, la idea era de hablar de temas diversos y despolitizados, como dije en el post de inicio…ir desgranando en la medida humilde mis posibilidades piezas de vida y memoria que despertaron en su momento mis sentidos ( este blog nació con vocación de epicúreo) en el ánimo de compartir, que junto con beber y bailar y charlar y ..., es una de las mejores cosas que podemos hacer.

En concordancia con esta perspectiva, los primeros posts fueron dedicados a temas aparentemente tan dispares como el club Space de Ibiza, el editor alemán Benedikt Taschen, o la absenta, esa poderosa droga en formato líquido. El denominador común del placer sensorial dominaba, y pretendo que siga dominando, el espíritu de esta casa.

Hoy el “coffee and cigarrettes” está de fiesta mayor. Alguien muy bien intencionado, me consta, y seguidor de este blog ( en algunas entradas, en solitario, cosa que le agradezco muchísimo) ha decidido premiar su corta trayectoria con un premio…en concreto, el premio limonada. En un principio, el nombre …me gusta…aunque el producto, de resonancias veraniegas, a mí modesto entender solo debe ser ingerido con dos cubitos y el otro medio vaso cargadito de ron añejo, a ser posible havana club 7 años (para quitarle la acidez, más que nada) ….pero contra gustos los colores, oiga.


Como es habitual en estos casos el galardón en cuestión va acompañado de una normativa adjunta que ríete tú del Código romano de las XII tablas…en concreto los preceptos legales a los que debe sujetarse la recepción del premio son los que siguen:

1. Poner el logo en el post o en el blog.

2. Nominar al menos a otros 10 blogs que muestren gran Actitud y/o Gratitud.

3. Asegurarse de enlazar bien a los nominados en el post.

4. Hacerles saber que han recibido este premio mediante un comentario en su blog.

5. Esparcir el amor y no olvidarse de enlazar a quien te premió.

Mi corta experiencia en esto de los “premios de bombos mutuos” me dice que de las 5 normas, me voy a saltar tres. ( en algo se ha de notar que soy de Barcelona, nido de anarcosindicalistas y libertarios… en homenaje a algunos paisanos de la primera mitad del XX …ni dios, ni patria, ni amo, ni normas 2, 3 y 5) .


Cumplo, para que no se diga, con la norma 1, y la foto del premio limonada ilustra el post…( es la de arriba del todo, la más próxima es una ilustración del gran Mel Ramos, que bien podríamos llamar el premio seven-up)

Incumplo conscientemente y con asunción voluntaria de riesgo, las tres normas de enmedio, porque los lectores de esta casa y del mundo frito se dividen, a mi modesto entender, en los tres grandes grupos sociales de los que hablaba el maestro Josep Pla…a saber: “ Amics, coneguts i saludats”. Los del grupo primero, seguramente se cagarán en mis muelas al recibir el premio…y los del grupo segundo y tercero…que me visitan cada medio siglo, reaccionarían de igual forma sólo que, igual por compromiso, puede que vayan y lo acepten, así a contrapelo….Con respecto a lo de comentar, espero seguir comentando al ritmo habitual en la mayor parte de casas posibles, y , sino es así, es porque el trabajo, o el sueño, me lo impiden.

Y, por último, cumplo, porque me parece maravillosamente pensada, con la norma 5 ( a la que vamos a llamar AMOR Y PAZ) …, en sus dos preceptos…

AMOR.-por un lado…”esparcir el amor”…(mare de Dèu Senyor,…. que concepto más bonito…habrían de erigir una estatua a la mente preclara que se lo ha inventado….) que cada uno tome la frase a su manera, y , si mi santa esposa lee esto ( que alguna vez me lee)… pues ya la hemos liao.

PAZ.- Y por otro lado, enlazar a quién me premió, es decir en mi caso al colectivo multidisciplinar responsable de la bitácora “Variaciones Goldberg”


Es decir , Doña Freia, La Condesa y el Sr. Fermí Parxet, empleado doméstico y paisano mío, que , si el cielo existe…el payo se lo ganó hace tiempo….¿ Que por qué llamo PAZ a este parrafo?...Vete tú a saber.

En fin, que aquí finaliza el post del premio limonada, y que os deseo salud, paz y amor ( esparcido o concentrado, pero siempre con medidas profilácticas) a todos, al tiempo que os enchufo este entretenido videocliss que espero alegre vuestros cuerpos y almas…. y que muchos reconocereis al instante, si alguien tiene curiosidad por este temazo, por favor que pinche aquí


la asociación de ideas con el vídeo me ha venido a la cabeza con eso de “esparcir el amor” ( por Dios, que grande….)



Breve explicación de las imágenes, de arriba a abajo…( 1.-Logo del premio limonada/ 2.-Benedikt Taschen editor/3.- ilustración del artista pop Mel Ramos para la campaña de un refresco/ 4.-cartel promocional de una fiesta en el club Space de Ibiza, asociado a mi vida hasta límites insospechados.


martes 3 de febrero de 2009

liebe (cuarto capítulo y 2) Laura, de Otto Preminger


" En la memoria mítica del cine, Laura ocupa un lugar privilegiado...Laura es, en segundo término, más que una intriga criminal, una historia de amor sublimado que se mueve, ante todo, en los sutiles límites que separan la realidad del sueño: La convocatoria de un hombre enamorado a los fantasmas del pasado y de la mujer que ama. De hecho, la historia policial de este fascinante filme queda relegada a un segundo término, pues prevalece el hechizo de su atmósfera onírica y su poesía...Laura permanece como un homenaje al genio de unos actores prodigiosos y al ingenio de un Otto Preminger siempre brillante, pero en esta ocasión de talla excepcional"

Juan Tejero-Este rodaje es la guerra

Sin dejar pasar ni un día entero, contraataco la segunda parte de mi particular homenaje a Otto, con este rollazo que me ha llevado cinco días de ratos muertos confeccionar, y , como siempre, hay premio para l@s valientes que llegen al final del post.

Los distintos “géneros” cinematográficos son cada una de esas etiquetas creadas y desarrolladas por la crítica, que por fuerza nacen limitadas e incompletas, y tienen obviamente sus propios códigos y claves. El cine negro o "film noir" no se escapa a esa simple clasificación. Se halla enmarcado en lo que se ha denominado "cine de género". Este tipo de encajonamiento, al que era muy propenso el Hollywood de la época de los grandes estudios, daba al espectador unas claves para que el posible espectador supiera reconocer a priori qué película se iba a encontrar antes de acudir a la sala de cine, "una de vaqueros", "una de amor", “una de romanos”….y "una de gangsters"...

Así pues este tipo de cine aportaba una serie de códigos que le eran propios y con los que éramos capaces de reconocer de forma inmediata un determinado tipo de películas. Figuras tales como la femme fatale, el investigador privado, las bandas de gángsters o la situación de la ley seca, … se convertían en claves que el público ya identificaba en los tráilers o en la publicidad que el propio estudio lanzaba. Sus estructuras narrativas, sus personajes estereotipados y los espacios en los que las historias se desarrollan, urbanos en su mayoría, marcaban un universo propio y específico, sin más límites que los que el propio género se imponía. Estas películas negras, oscuras, intimistas, que nos dejan cierto regusto amargo y, sobre todo, absolutamente "clásicas", fueron sustituyendo la violencia de los primeros títulos de los años treinta por historias de mayor contenido psicológico, mayor complejidad en las relaciones entre los personajes y una mayor profundidad de las tramas. Películas en las se proponían como muletas narrativas la utilización de la música de jazz o de la fotografía con luz “dura” y acusadas sombras, a la que ayudó a potenciar el uso, casi por imperativo de género, del blanco y negro.


El cine negro, que llegó a su etapa de madurez en los años cuarenta, nos ofrece a partir de entonces películas muy personales, a las que cineastas como Alfred Hitchcock, Fritz Lang, Robert Siodmak, o Jacques Tourneur imprimirán su personal visión del género.

Y uno de estos destacados directores que se acercó al cine negro fue nuestro amigo Otto Preminger. Que como ya comentamos en el post anterior, en su faceta acaparadora de Director-Productor no se resistía a supervisar todas las etapas de la factura de sus películas, desde el guión hasta el montaje, desmarcándose así con inteligencia del control férreo que ejercían las “majors” sobre el proceso de producción. En su filmografía encontramos verdaderas obras maestras que con el tiempo se han convertido en ejemplos magistrales de cómo Preminger cuidaba las historias, la profundidad de los personajes y sobre todo la actuación de los intérpretes desde el trabajo complejo y minucioso de las emociones.


El filme al que está dedicado este post, Laura , fue un proyecto que le vino a las manos de forma casual. Adquirió una historia basada en una novela que un año antes había publicado Vera Caspary y por la que nadie parecía interesarse. Laura ( al igual que ocurrió con Casablanca de Michael Curtiz) se convertirá en uno más de esos numerosos ejemplos de cómo una película que sufre a priori todos los obstáculos posibles en su producción, incluida la desconfianza de los propios actores en el guión, termina convirtiéndose en una de las grandes películas de la historia. Bien se puede afirmar que Laura es una película redonda, única e irrepetible. La sólida estructura narrativa, sus bien perfilados personajes, los brillantes diálogos y un final de mano maestra están conducidos por la dirección de un Preminger lúcido, seguro, preciso, con absoluto control sobre la obra.

Con Laura estamos pues, ante un “film noir” que desborda los tópicos y las limitaciones estereotipadas del subgénero. Es un fime policiaco que iría más allá de la simple investigación criminal, que aquí pasa a un segundo plano, para bucear en profundidad en las relaciones y las motivaciones emocionales de los personajes. Personajes para los que Preminger eligió con cuidado a los actores que debían interpretarlos ya que sabía que tendrían que llevar el peso de la historia. En esto Preminger obró con mucho mérito, haciendo un casting en el que el talento de los actores primó sobre su rentabilidad comercial Así pues , el elenco protagonista ( Dana Andrews, Gene Tierney y Clifton Webb, y la refrescante intervención como secundario de un jovencísimo Vincent Price, en el inicio de su carrera) eran prácticamente unos desconocidos en aquel momento, sin ningún gancho en taquilla, pero, una vez visionada la película…te convences de que sus respectivos papeles parecen escritos especialmente para cada uno de ellos.


Preminger trabaja con largas secuencias en las que el detective ( Mark McPherson interpretado por Dana Andrews) intenta mediante los rutinarios interrogatorios averiguar las circunstancias del asesinato de una joven, Laura Hunt (Gene Tierney). Tenemos información sobre ella por lo que los demás personajes cuentan de su relación personal con Laura. Su elegante personalidad y belleza (coincidiréis conmigo a la vista de las imágenes que Gene Tierney nunca ha estado tan guapa), siempre presente a través del famoso retrato, acaban convirtiéndose en obsesión para McPherson a quien Waldo Lydecker (personaje interpretado por Clifton Webb, el tercero en discordia) en un reproche teñido de cierta necrofilia, le aconseja ; “Lleve cuidado McPherson o acabará en un sanatorio mental, con seguridad sería el primer paciente enamorado de un cadáver”. Como comenta con agudeza el crítico madrileño Juan Tejero, “Laura es el primer filme policíaco en el que el misterio no reside en el asesino, sino…en el cadáver”.


Durante la trama , Preminger ha ido sembrando guiños, nos ha proporcionado pistas ambiguas, (en algunos casos algo infantiles) y situaciones que no acaba de aclarar del todo y que no ayudan a que el espectador pueda ir desentrañando la trama, sino que al contrario,… nos va dejando con una vaga explicación y que utiliza únicamente para desviar las sospechas de un personaje a otro. Pero, a pesar de ello, y de que la historia produce algunos curvas argumentales, la película nos deja esa extraña sensación de haber visto algo único, indescifrable, eterno, en la que todo está donde tiene que estar y es lo que tiene que ser, ese algo indefinible que sólo nos dejan las obras maestras.

En palabras del bloguero madrileño Roberto A.O.la bitácora del cual he descubierto por casualidad, buscando material por la red para la confección de esta entrada

“…Laura vuelve a poner en entredicho esa frágil entelequia que es el clasicismo, un lenguaje de formas que siempre ha sido cuestionado desde su (supuesta) implantación, y cuyos directores adscritos a él puede que lo violaran más que seguirlo; en definitiva, una etiqueta fácil cuyo uso sería necesario, una vez más, racionalizar y acotar. Laura supone entonces una transgresión a sus normas, a sus leyes. Y lo hace gracias a una sencillez abrumadora, donde un plano de ruptura no responde al habitual fundido en negro o a la distorsión de la imagen, sino simplemente a la suma de detalles, a la conjunción de elementos expresivos: una atmósfera tenue, una noche lluviosa, un asesinato indescriptible, una investigación sin salida, una pulsión inconfesable, y sobre todo, a la grandiosa fuerza de un travelling. …”


En fin, tras este rollazo que acabo de soltaros, solo me queda que desearos a todos Salud, paz y amor y ….rogaros, -perdiendo la dignidad-, que os hágais un inmenso favor al espíritu (como hice yo ese lejano día entre las brumas del humo del paquete de marlboro de Jose Luis Garci y sus simpáticos contertulios enteradillos en nómina de la 2 de TVE) …ved la peli, vale la pena, de verdad. A tal efecto, para el que se atreva, os adjunto un fragmento ( al final, debajo de las imágenes de la preciosa Gene Tierney) con los primeros 9 minutos en youtube (Laura pt1…el resto de la peli está también en youtube, pt2, pt3…desafortunadamente en inglés..si alguien la quiere en castellano, que me envíe un correo con su dirección postal y se la envío…




Un abrazo.

Bibliografía: Juan Tejero "Este rodaje es la guerra"

lunes 2 de febrero de 2009

liebe (cuarto capítulo) Otto el dictador.



-NOTA: ESTE POST Y EL SIGUIENTE SE PUBLICARÁN A LA VEZ EN EL MUNDO FRITO Y EN “COFEE AND CIGARETTES”. PARA FACILITAR LA LECTURA Y EVITAR UN POST ETERNO, ESTA ES LA PRIMERA PARTE DEL POST DEDICADO A OTTO PREMINGER. ESPERO QUE OS GUSTE.-


«En cada película colaboro con el guionista una media de diez a doce horas diarias. Poco a poco las imágenes se van componiendo en mi mente. Después hay que buscar el actor que convenga a cada personaje. Luego el rompecabezas se compone pieza a pieza.»

Otto Preminger hablando de su método de trabajo.

«Otto Preminger es el director más vilipendiado, maltratado, incomprendido y malentendido de la historia del cine americano».

Andrew Sardis . Crítico.

“ Si alguna vez me hablas a mí de ese modo, juro que te estrellaré una silla en la cabeza”

Jackie Gleason, actor,... dirigiéndose a Otto Preminger.


El caso de Otto Preminger , si hemos de juzgar por lo que dijeron de él algunos de sus contemporáneos, es la típica situación de disfunción entre el artista, brillante, probablemente …genial, y el ser humano, que podía resultar intratable.

En los círculos de Hollywood, Otto Preminger era famoso por su mala leche concentrada. Los actores que trabajaron con él, frecuentes víctimas de sus rabietas destructoras de egos inflados y vanidades, le llamaban “Otto el Terrible”o “El Dictador”.


Michael Caine dijo de él, «Preminger sólo es feliz si algún otro se siente miserable». Joan Crawford le describió como «un nazi judío». Jean Seberg, que le debía el estrellato, dijo que « no le puedo ver nien pintura». Y el director Billy Wilder , el único de entre los citados en este párrafo que le consideraba su amigo….afirmaba que Preminger era «en realidad Martin Bormann con zapatos de plataforma y una cirugía estética practicada por un cirujano con los ojos vendados». De él se dijo que describió a Marilyn Monroe, como «un vacío con pezones».

Probablemente , hasta que la prestigiosa publicación francesa “Cahiers du cinéma” reivindicara al director de “Laura”, esta imagen pública fue, quizá, el factor que en mayor medida impidió que las extraordinarias dosis de belleza y talento que desplegó en su filmografía fueran debidamente apreciadas.


Sin embargo, y al margen de su carácter despótico, como de la innegable calidad de su obra fílmica,…Preminger también era conocido por su independencia y coraje, y por los riesgos que corría ofreciendo trabajo a artistas incluidos en la tristemente famosa “lista negra” de artistas vetados por la caza de brujas del anticomunista Comité McCarthy . Un hombre que decía lo que pensaba, que en sus frecuentes apariciones televisivas gustaba ser sincero aunque esa no fuese la postura más “comercial”, que no era pretencioso respecto a su cine y que no se inmutaba con críticas ni elogios. En suma, una persona progresista, enemigo de los usos y costumbres más reaccionarios del viejo Hollywood.

En la segunda, y mucho más interesante, etapa de su carrera, Preminger se convirtió en uno de los primeros directores-productores con cierto renombre, faceta que le dio una inusitada independencia y le permitió abrir diversas brechas en el “studio system”. Combatió la censura institucional estrenando más de una producción sin el sello de aprobación de la Motion Picture Association (The Moon Is Blue”); exploró espacios polémicos en los que los estudios no se atrevían a penetrar (el Departamento de Guerra de los USA en “The Court Martial of Billy Mitchell”, la homosexualidad en “Tempestad sobre Washington”); encabezó el movimiento independiente al amparo del Paramount Divorcement Decree y de una serie de contundentes campañas de publicidad y distribución; se alejó de los platós de Hollywood y llenó las pantallas de escenarios naturales; se afanó en descubrir nuevos talentos interpretativos (Jean Seberg, que saltó al estrellato tras "Buenos días, tristeza") y en sacar adelante proyectos ("Carmen Jones," “La noche deseada”) que dieran cabida a los desaprovechados actores negros de Hollywood; incluso contribuyó a acabar con la lista negra de Hollywood contratando y acreditando públicamente a Dalton Trumbo como guionista de “Éxodo”.


Sus gustos siempre fueron tan eclécticos como las fuentes que inspiraron sus proyectos. A lo largo de los años cincuenta y sesenta, su cine cobró pretensiones, interesándose por instituciones monolíticas, hasta entonces intactas para Hollywood (el ejército en “The Court Martial of Billy Mitchell” y “Primera victoria”, el Senado en “Tempestad sobre Washington”, la Iglesia católica en “El cardenal”, la profesión médica en “Extraña amistad”) y abordando problemas sociales y políticos (la droga en “El hombre del brazo de oro”; la repatriación de los judíos en “Éxodo”; los prejuicios raciales en “La noche deseada”; el terrorismo político en “Rosebud”).

Aunque en sus películas no se distingue un tema predominante, hay algunos asuntos que son como ingredientes comunes a la mayoría de sus filmes, como el esfuerzo por situarse en el plano más objetivo posible y, ligado a ello, la dualidad , …como una cierta ambigüedad de las caracterizaciones., huyendo de cualquier amago de maniqueísmo.

Otro rasgo común es la habilidad del cineasta vienés para extraer de sus actrices lo mejor de sí mismas: entre 1944 y 1965, sus primeras actrices le ofrecieron una serie de interpretaciones fascinantes, a veces enigmáticas, desde la Gene Tierney de Laura( filme este que será tratado de forma monográfica en el próximo post) hasta la Carol Lynley de uno de los últimos títulos reseñables de su obra fílmica, “El rapto de Bunny Lake”.

Andrew Sarris definió acertadamente a Preminger como un director con personalidad de productor. Buen administrador, hasta el extremo, jamás sobrepasaba los límites marcados por sus presupuestos y consiguió mantenerse a flote mucho más tiempo que otros colegas de producción independiente, más ambiciosos en el aspecto artístico, pero también más temerarios en lo económico.

Otto Ludwig Preminger nació en Viena el 5 de diciembre de 1905. Su padre, Marcus Preminger, un próspero abogado judío, fue fiscal general del Imperio Austro-Húngaro, pero después de la Primera Guerra Mundial, cuando Austria se convirtió en República, volvió a la práctica privada.

El futuro cineasta empezó a interesarse por el teatro a muy temprana edad. «A los diecisiete años empecé a trabajar como aprendiz de actor con el legendario Max Reinhardt, cuando éste fundó un teatro en Viena, el Josefstadt, que era uno de los teatros más bonitos del mundo.

El primer papel que interpreté en mi vida fue en la noche de la inauguración del teatro, en abril de 1924. En aquella representación Reinhardt no bajó el telón entre escenas; y así, como aprendiz de actor, tuve que transportar muebles al escenario con mi vestuario de escena, acompañado por música de Mozart. Pero a los diecinueve años dejé de actuar porque quería dirigir».


Pese a las aspiraciones del joven Otto, su padre insistió en que estudiara Derecho. «Nunca llegué aejercer», explicó Preminger. «Sólo estudié Derecho por consideración a mi padre, que no creía que durara mucho en el teatro. Como teníamos una relación muy estrecha, pensé que si estudiaba Derecho se quedaría contento». Otto se licenció en leyes por la Universidad de Viena en 1926, e incluso llegó a obtener el doctorado en dicha disciplina, pero su amor por el teatro y el arte dramático acabó ganando la partida. De hecho, mientras estudiaba siguió trabajando en el teatro, donde realizó medio centenar de montajes.

En 1933 fue ascendido a la dirección del teatro vienés de Max Reinhardt. Pero antes de asumir sus funciones en el Theater der Josefstadt, Preminger dirigió su opera prima fílmica titulada “Die Grosse Liebe” (1931) en un pequeño estudio de las afueras de Viena (sería la única película de su carrera de habla no inglesa). Era la historia de una mujer que confunde a un joven veterano de la Primera Guerra Mundial con el hijo que perdió. Según él mismo explicaba en su autobiografía, no tenía en gran estima aquella primera creación fílmica: «Las críticas fueron buenas y obtuvimos beneficios, pero prefiero olvidarla».

En la década de los treinta, los directivos de los estudios norteamericanos se desplazaban periódicamente a Europa en busca de nuevos talentos; Fritz Lang llegó a Hollywood por éste cauce. Joseph Schenck, presidente de Twentieth Century-Fox, se entrevistó con Preminger durante un viaje a Viena en la primavera de 1935. Le gustó su labor teatral y le invitó a trasladarse a Hollywood. El joven director teatral aceptó la oferta; en el verano abandonó su puesto en el Josefstadt y empezó a estudiar inglés. Preminger había asumido la dirección del Josefstadt el mismo año - 1933- en que Adolf Hitler llegó al poder en Alemania. En 1935, los nazis habían comenzado a abogar por una unión entre Austria y Alemania.


Con estas palabras resumió el propio cineasta esta prehistoria de su fama, (palabras que entroncan con el espíritu común de la serie “Liebe”) «A los nueve años quería ser actor; a los diecinueve era ya director de escena; a los veintiuno fundé un teatro en Viena, que todavía existe; y a los veintiséis me fui a Estados Unidos. Así Adolf Hitler no tuvo la oportunidad de encontrarme en Austria cuando él llegó.»



Os dejo con los rompedores títulos de crédito de uno de sus filmes, la historia de un batería de jazz, ex-yonqui..."el hombre del brazo de oro" ...estética marca de la casa Preminger.
Salud, Paz y amor


miércoles 7 de enero de 2009

liebe ( tercer capítulo) Weill, Brecht, y Makinavaja.









"...El personaje está inspirado en Mack the Knife (inglés: Mack cuchillo), adaptación inglesa de Mackie Messer (alemán: Mackie cuchillo) una conocida y versionada canción alemana cuya letra original, atribuida a Bertolt Brecht, relata las andanzas de un despiadado asesino de los bajos fondos. Brecht se habría basado en Macheath, personaje delictivo proveniente de la ópera de baladas inglesa The Beggar's Opera, escrita por John Gay en 1728. En español la canción de Rubén Blades 'Pedro Navaja' es una revisión de este famoso bandido callejero de ficción.
De hecho, en uno de los cómics de Makinavaja, el sobrino de "Maki" canta una canción
punk en un club. La canción es, básicamente, una traducción literal al español de Mack the Knife con Makinavaja como protagonista...."

En el artículo de hoy, más que en ningún otro, es de recibo comenzar con los links en wikipedia de los autores, muy aclaratorios, por una razón de peso.

Prácticamente, de todos los autores glosados en esta serie he visto (creadores cinematográficos) o leído ( creadores literarios) la mayor parte de su obra, y en algunos casos, ( Preminger, B. Wilder, Lang … o Herman Hesse, Zweig, Mann, en menor medida) hay una admiración-pasión que acaba traduciéndose en un conocimiento suficiente del tema.

Sin embargo, estos dos señores a los que va dedicado hoy el post, los elegí en su momento por el elevado valor simbólico que tienen, más que por el conocimiento que pueda tener de su producción.

Como decía, El tándem Weill-Brecht tiene un elevado valor simbólico. Es altamente representativo de un florecimiento cultural, el de la Alemania bajo la República de Weimar, curiosamente, en tiempos de la más salvaje crisis financiera. ( Quizás estemos de suerte, y sea verdad ese tópico de que en las crisis económicas la creatividad florece extraordinariamente) . En las obras que ambos hicieron conjuntamente se resume el espíritu del “arte degenerado” del que hablaban los nazis…

Casi mi única referencia de su provechosa colaboración, es un visionado en TV3 del montaje realizado por la compañía del Teatre Lliure de “L’opera dels tres rals”, o sea una versión adaptada al catalán de Die Dreigroschenoper. Hecho por el que casi me da vergüenza escribir este post. Por ello comienzo remitiéndome a las fuentes, para que el que quiera conocer datos sobre su vida-obra tenga a dónde ir.
http://es.wikipedia.org/wiki/Kurt_Weill
http://es.wikipedia.org/wiki/Bertolt_Brecht

Entiendo que representan a la perfección el denominador común que une a todos los creadores de esta serie. A saber, que tras el advenimiento del régimen nacionalsocialista, tuvieron que huir de su propio país, corriendo por sus vidas. Y que tuvo que ser en el extranjero, donde pudieron seguir creando y dando aportaciones imborrables a la cultura universal. Y una de ellas es sin duda, la “Ópera de la perra gorda”,…

“Weill obtuvo el éxito definitivo con Die Dreigroschenoper ("La ópera de tres centavos", 1928), escrita en colaboración con el dramaturgo Bertolt Brecht. Se trata de una versión actualizada de una ópera inglesa del siglo XVIII (The Beggar's Opera), en la que la feroz crítica social que la obra contiene se expresa por medio de una música compuesta para una orquestina de cabaret y cantada por actores que no son cantantes profesionales….”
El estreno, datado en el año 1928 de la "Deigroschenoper"es un tremendo éxito en la Alemania de su tiempo. Esta "ópera de mendigos" ambientada en el Soho londinense, es una sucesión de golpes y descarnadas burlas a las convenciones sociales burguesas y a la hipocresía de la moral impuesta por la Iglesia. Se trata de una obra, que al tiempo que sacude los cimientos del teatro musical, y del teatro en general, tiene un impacto que irá mucho más allá del ámbito de lo meramente escénico.

Después de ella, ya nada será igual. Los autores, con su adaptación de una oscura ópera inglesa del siglo XVIII, se atreve a cuestionar pilares básicos de su sociedad, y rompen el tabú de la "fourth wall" esa cuarta pared del teatro, desafiando al público, involucrándolo en una ficción, que desgraciadamente, quizás no es ficción en absoluto.

Incluso para un negado en lo musical como un servidor, la música de Weill se nos presenta como muy rica en matices, sugerente, a pesar de su sobriedad instrumental. Si hemos de hacer caso a los críticos, en ella se dejan ver influencias del propio cabaret berlinés de entreguerras, de las pequeñas orquestas de jazz ( estilo musical que por su origen afroamericano era especialmente "degenerado" para los racistas dirigentes nazis.) y de la opereta vienesa. La partitura de Weil también supone una revolución para el musical en el teatro, en la misma medida que el libreto de Brecht.

Amén de que varios de los temas se han convertido en clásicos. Algo tendrá, esa composición tan rompedora en su momento, cuando ha dejado un muy pródigo rastro en la cultura popular del siglo XX, y aquí os dejo, en esta especie de “juego de las versiones” , que es eso que tanto me gusta, tan sólo unas pocas, dos muestras

Primero, la rota voz de la muy atractiva Ute Lemper, tan germana ella


y luego, el cabrón guaperas british ( no consigo entender que ven las tías, mi mujer entre ellas, en él) de Robin Williams


...os he puesto sólo estas dos para no cansaros, pues este "jazz standard" lo deben de haber interpretado, desde Nina Hagen, a Miguel Ríos, pasando por Sting, Frank Sinatra, o Bobby Darin...entre un largo etcetera, ahí está San Youtube para atestiguarlo...en fin, Salud, Paz y Amor a todos, queridos/as.

jueves 11 de diciembre de 2008

liebe ( segundo capítulo) Fritz Lang.The big heat ( los sobornados).


“He hecho todas mis películas como un sonámbulo. He hecho todo lo que creía correcto, nunca he preguntado a nadie si lo que hacía estaba bien o mal.”

“Hubo un tiempo en que todo lo que buscaba era una buena historia. Pero, ahora, todo tiene que parecer del tamaño del Monte Rushmore y con los actores en primer plano”.


Aviso a navegantes...este post va a ser rematadamente largo y, probablemente, con saltitos conceptuales. Pero, humildemente, como en otros casos similares, también aviso de que vale la pena. Asimismo, comentar que por primera vez y sin que sirva de precedente, publico el mismo post en mis dos casas virtuales a la vez. Este post pertenece a la serie “Liebe”, dedicada enteramente a creadores alemanes de la primera mitad del siglo XX, y que venía publicándose en el mundo paralelo ( coffee and cigarettes) pero como este post tiene cariño, dedicación e investigación previa ardua…lo he “salvado” y será publicado en ambas webs a la vez.

Sé que muchos diréis que elegir “the big heat” como película favorita del gran Fritz Lang existiendo “Metrópolis” es poco menos que una herejía. No ha sido una elección fácil. Pero es que, el cine negro, … me puede.


En este segundo capítulo de la serie le toca el turno a otro ilustre huido por patas del terror nazi. Tras el estallido de de la I guerra mundial , Fritz Lang empieza una brillante carrera cinematográfica en Alemania, dónde durante diez años se consagró como cineasta. Ya en 1916 había comenzado a escribir guiones para los estudios Universum Film AG (UFA) y trabaja como director en Hallblut (1919) y Las arañas (1920), que serán bien recibidas. Sobre guiones de su mujer , Thea Von Harbou, (y suyos) rueda Das Wandernde Bild (1920), Las tres luces (1921), El doctor Mabuse (1922), Los Nibelungos (1924), Metrópolis (1927) Spione, (1927)La mujer en la Luna (1928) y M, el vampiro de Düsseldorf (1931).


En 1933, Un año tras finalizar su película El testamento del Dr. Mabuse (1932) recibió la propuesta del ministro de propaganda del recién elegido gobierno nazi de hacerse cargo de la dirección de los estudios alemanes UFA, pero Lang era contrario a las ideas del partido nazi, así que esa misma noche huyó hacia Francia, dejando casi todo lo que tenía y a su esposa Thea Von Harbou, guionista de muchas de sus películas y más cercana a las ideas que envolvían Alemania en aquella época. En París rueda Liliom (1934), pero sigue hacia Hollywood, ese mismo año, contratado por la Metro-Goldwyn-Mayer. Probablemente disienta de alguno de los lectores de este blog, pero es en esa segunda epóca de su vida, en la etapa profesional americana, dónde, en mi opinión, realizará algunos de sus mejores trabajos.


Fritz Lang fue uno de los maestros del cine negro. De hecho, su aterrizaje en Hollywood tras la huida de Alemania, donde durante por más de diez años había sido el realizador más interesante del planeta ; fue una reentreé inaugurada con dos títulos clave para la evolución de dicho género: Furia (Fury, 1936) y Sólo se vive una vez (You Only Live Once, 1937). Estos títulos, junto a El ministerio del miedo (Ministry of Fear, 1944), La mujer del cuadro (The Woman in the Window, 1945), Perversidad (Scarlet Street, 1945), Los sobornados ( “the big heat,” 1956) películón al que va dedicado con cariño esta entrada) , Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps, 1956) y Más allá de la duda (Beyond a Reasonable Doubt, 1956), conforman la evolución del cineasta cambiante, luchador y obsesionado, a través del cine y, en especial, del género negro (casi todos los demás títulos de Lang, siempre incluían tics, gestos, guiños o rimas habituales del género, aunque sólo los citados se ceñirían al pie de la letra a las normas del cine de gángsters sin escrúpulos y cínicos detectives).

LOS SOBORNADOS- THE BIG HEAT, 1956.

Como enuncio en el párrafo anterior, ante la imposibilidad y el ingente tamaño de la obra de Lang, me centro en una de las películas cuyo visionado más me impactó en su momento ( a principios de los años 90 , de reestreno en el mítico- y hoy desaparecido- Cine Maldà de la calle del Pi de Barcelona), y con una escena, que os adjunto al final del post con la mediación de san youtube, imborrable, que vista una vez se te queda en la retina como la navaja del perro andaluz.

La película no puede escindirse del contexto en que se desarrolla. En Estados Unidos en los años 50, la industria del cine (así como muchas otras, la prensa escrita, la incipiente televisión, la industria editorial, el cómic… ) se ven acosadas por el senador McCarthy en su obstinada caza y captura de todo aquello que huela a comunista. La mitad de la población se convierte en delatora y la otra mitad en proscrita. La sociedad está corrompida, algo a lo que no es inmune el cuerpo policial, y así lo reflejó William P. McGivern en su novela "The Big Heat" —que os confieso que no he leído, pero por lo reflejado por algún que otro crítico, se entiende que el guión pergeñado por Sydney Boehm respeta sus líneas básicas—, donde el protagonista principal, el sargento Dave Bannion (Glenn Ford), representa la línea positiva de una institución embrutecida por la corrupción. El film estrenado comercialmente en España llevó el título –transparente- de Los sobornados, una expresiva traducción de The Big Heat, que corresponde tanto a "El gran calor", en representación del ambiente asfixiante del film/novela como “al gran tumulto de una caza de poderosos delincuentes por la policía “.( En palabras del critico Javier Coma)


Aunque en cualquier sinopsis que os podáis encontrar de la película, os ponga que el protagonista es Glenn Ford, el verdadero estrellón de la historia es la impagable Gloria Grahame, si bien, no se revela como tal hasta medio metraje del filme, pasando a relevar por completo a Ford en el peso de la historia.

Los sobornados sería clasificable como un film modélico, por varias razones. En primer lugar , el propio Lang, huye, de alguna manera, de sus propios orígenes. Hay una evolución clara de puesta en escena desde sus primeros films (más expresionistas, con un uso de la luz en ocasiones irreal) hacia la mirada más objetiva de Los sobornados.


Y en un segundo plano, está la soberbia construcción de los personajes. Por un lado tenemos al sargento Bannion.(Ford) Un hombre íntegro y honrado que se ve llevado a un afán de venganza desbocado tras el asesinato de su mujer. Glenn Ford, un actor no especialmente de mi agrado, incluso en este film, donde está más que correcto, se adapta bastante bien al perfil del protagonista: un hombre a medio camino del justiciero despiadado y el honrado policía (toda una “contradictio in terminis”, como decían los romanos…un concepto, este último, más cercano a la ciencia-ficción que al cine negro). Su búsqueda es incesante, incluso con momentos de gran crueldad, como cuando intenta estrangular a la viuda Duncan, pero siempre en el momento final se redime, incluso cuando se enfrenta con el sádico asesino Vince Stone —un brutal Lee Marvin, en uno de sus primeros papeles relevantes; seguramente John Ford tomó buena nota de esta interpretación para su futuro Liberty Valance—, al que decide perdonarle la vida, aun sabiendo que es responsable directo del asesinato de su esposa.


La identificación del espectador con el protagonista viene dada directamente por el punto de vista que toma Lang. En sus propias palabras: «No quiero fotografía complicada, nada artístico; quiero fotografía de noticiario

Como regalo de despedida, os dejo esa escena que nadie que haya visto una sola vez podrá olvidar. Gloria Grahame y el café, recién hecho.

Salud, Paz y Amor a todos.

miércoles 26 de noviembre de 2008

liebe ( primer capítulo) Demian o la juventud de Emil Sinclair, de Hermann Hesse

“…Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría….”
(Hermann Hesse. Demian-la juventud de Emil Sinclair)

¿Alguna vez habéis visto un barco rompehielos en acción? …en directo no,… claro. En alguno de esos Documentales del Nacional Geographic sobre los polos…el trasto va pasando lentamente y a su paso la capa de hielo sobre el mar se quiebra con estrépito dejando que todo fluya…bien, pues esa imagen es lo más descriptivo que puedo encontrar para reflejar el efecto que sobre mi cerebro de 17 años tuvo la lectura de “Demian. La juventud de Emil Sinclair”, mi primer encuentro con Hermann Hesse y el inicio de una relación afectiva ( porque con un autor como Hesse, leerle es amarle) que aún dura.
Leí el libro con 17 años y lo leí, creo, a la edad adecuada. Es un libro sobre el paso de la infancia a la juventud, o quizás sería mejor decir que también habla de eso. Sería encuadrable bajo el concepto de “ novela de formación”, narrando la evolución espiritual de un adolescente mientras recorre los difíciles años de su crecimiento.La novela está escrita en primera persona y el "yo" narrador es el del protagonista Emil Sinclair, que se detiene en los pormenores del relato de su propia juventud, todo ello en un contexto marcado por una omnipresencia de los conceptos del bien y el mal , cuestión que domina toda la trama y que se hace presente en la obra desde el comienzo. Si bien, el mensaje central de la obra es señalarnos que tanto el “bien” como el “mal” están dentro de nosotros, y que sólo de la aceptación de uno mismo como dual, de l verdadero conocimiento de ese yo interior, puede salir algún fruto.

“….Acostumbramos a trazar límites demasiado estrechos a nuestra personalidad. Consideramos que solamente pertenece a nuestra persona lo que reconocemos como individual y diferenciador. Pero cada uno de nosotros está constituido por la totalidad del mundo; y así como llevamos en nuestro cuerpo la trayectoria de la evolución hasta el pez y aún más allá, así llevamos en el alma todo lo que desde un principio ha vivido en las almas humanas. Todos los dioses y demonios que han existido, ya sea entre los griegos, chinos o cafres, existen en nosotros como posibilidades, deseos y soluciones. Si el género humano se extinguiera con la sola excepción de un niño medianamente inteligente, sin ninguna educación, este niño volvería a descubrir el curso de todas las cosas y sabría producir de nuevo dioses, demonios, paraísos, prohibiciones, mandamientos y Viejos y Nuevos Testamentos….”


Aunque recuerdo perfectamente la obra, las ganas de publicar este post cuanto antes y la claridad expositiva del texto adjunto, me deciden a enchufaros esta sinopsis directamente de wikipedia:

“… Así, Sinclair, aun siendo meramente un niño, afirmará haber vivido como en dos mundos separados. Con opuestas visiones de la vida que dilaceraban su alma. Por un lado estaba el mundo luminoso y claro del bien, y por el otro sentía vivir la oscuridad y el mal. Su anhelada pretensión era la de marchar de continuo cumpliendo con una vida ejemplar, signada por las ejemplares y transparentes imágenes de sus padres, pero no podía dejar de sentir el agitamiento -dentro de sí- de inclinaciones que lo apartaban de ese cosmos empujándolo a lo que, tal vez exageradamente, sentía como “perdición". Esa atracción hacia lo tenebroso, tal vez haya sido responsable de su acercamiento, hacia los diez años, a un muchacho llamado Kromer. Un jovenzuelo, más o menos como él en términos cronológicos, malvado, prepotente y algo sádico que busca someterlo bajo su voluntad. Sinclair se ve obligado a tener que soportar repetidos y atroces episodios de violencia moral y atropellos.
De naturaleza blanda y tímida el protagonista da a entender que su alma se hubiese corrompido para siempre si no hubiese llegado, aportado por la mano del destino, el más que inteligente, profundo y enigmático Max Demian, un compañero de escuela, que con su fuerza interior, su madurez, su firme apostura que lo hace aparecer como joven mayor, lo libera de inmediato del nefasto influjo de Kromer. El perverso y prepotente sometedor, tomará buena cuenta de la personalidad de hierro de Demian, y no habrá de molestarlo a Sinclair nunca más. Y es a partir de ese momento, en que sellada esta amistad con el amigo juvenil pero maduro a la vez, Sinclair inicia el camino del descubrimiento de un costado nuevo y algo misterioso de la vida, sobrecargado de nuevos símbolos, fascinante y terrible al mismo tiempo. Poco a poco, Emil se irá adentrando en el alma, en la vida, en la familia (sobre todo en la mágica figura de la madre, Eva, su ideal femenino en visiones y en la realidad), de este diminuto “superhombre" en cierne (Übermensch), de manifiestas resonancias nietzscheanas…”].


Dentro del difuminado recuerdo de la obra, ( que me he bajado de Internet para releer, el ejemplar de Alianza Editorial en el que la leí se lo regalé a mi hermana) , sobresale el fragmento de la explicación que Demian da a su amigo Sinclair sobre el bíblico “ estigma de caín”, esa marca que Dios puso en su faz y en la de sus descendientes para evitar que asimismo fueron asesinados….que es el que sigue:

"-Oye, ¿ pero esto te interesa?... Pues yo creo -continuó- que la historia de Caín se puede interpretar de manera muy distinta. La mayoría de las cosas que nos enseñan son seguramente verdaderas, pero se pueden ver desde otro punto de vista que el de los profesores y generalmente se entienden entonces mucho mejor. Por ejemplo, no se puede estar satisfecho con la explicación que se nos da de Caín y la señal que lleva en su frente. ¿No te parece? Que uno mate a su hermano en una pelea, puede pasar; que luego le dé miedo y se arrepienta, también es posible; pero que precisamente por su cobardía le recompensen con una distinción que le proteja y que inspire miedo, eso me parece muy raro.
-Sí, es verdad -dije interesado. El asunto empezaba a intrigarme-. ¿ Pero cómo vas a interpretar si no la historia?
Me dio una palmada en el hombro.…La marca, la deshonra, fue lo que en un principio existió y en lo que se ha basado la historia. Existió un hombre con la cara marcada que atemorizaba a los demás. Nadie tenía el valor de tocarlo; él y sus hijos eran intocables. Seguramente no era una señal en la frente, algo así como un sello o insignia, pues la vida no es así de ingenua. Tal vez era algo insignificante, pero a la vez inquietante. La mirada de este hombre inspiraba temor y le daba poder. Quizá llevaba una "seña". Esto es lo que conocemos y cada uno de nosotros puede explicarlo como quiera, y como siempre se inclina el hombre por lo sencillo, por eso habla de esa señal en la frente. No obstante, todos tenían miedo a los hijos de Caín, a los que llevaban esa "seña". Así pues, no era una distinción lo que marcaba a esta familia sino todo lo contrario. Se decía que esos muchachos eran perversos, y en realidad así era. Cualquier hombre con carácter y valor siempre ha sido inquietante para los demás. Era demasiado incómodo para todos que una banda de hombres malévolos anduviera suelta por ahí, así que por ello les pusieron un apodo y les inventaron una historia; de esta manera podían vengarse de ellos y así poder justificar el temor que por ellos sentían. ¿Entiendes lo que te digo?
- Entiendo que Caín no fue tan malo, pero si esto es así, ¿todo lo que hay en la Biblia es mentira?-

Sí y no. Las historias antiguas siempre son verdaderas, pero no siempre tienen la fortuna de ser contadas como en verdad sucedieron las cosas. Yo creo firmemente que Caín fue un gran hombre, y que la historia que hicieron en torno suyo, fue porque muchos le temían. Seguramente todo comenzó como un chisme, como un rumor; lo único verdadero era el estigma que Caín y sus hijos llevaban, algo que los hacía diferentes a los demás.
Mientras más y más me hablaba Demian, mi interés y asombro iban en aumento.-¿Entonces el asesinato de Abel es una mentira?- pregunté temeroso.
-¡Claro que no! Eso fue cierto seguramente. El más fuerte pasó sobre el más débil. Ahora bien, que ellos fueran hermanos, eso sí lo dudo, pero no tiene la menor importancia este hecho, al fin y al cabo todos los hombres somos hermanos ¿o no? Así pues, el fuerte mató al débil. Si fue o no un acto heroico, no lo sé. El caso es que los débiles empezaron a sentir temor de los fuertes y comenzaron a fabricar historias y lamentaciones para poder responder al que les preguntaba "¿por qué no lo matan?", "no podemos, pues él está marcado por Dios en la frente", en lugar de decir "no lo matamos porque somos cobardes". Este es el inicio de esta mentira, pero ya no te quiero quitar más el tiempo. ¡Adiós amigo!...”
(En muestra de mi caos mental habitual, os adjunto otra referencia marginal de este interesante artículo sobre el tema) http://www.leergratis.com/otros/la-marca-de-cain.html




Como podéis ver, hay bastante de recuperación y transcripción y poco de creación en este artículo, pero , paradójicamente, aún que sea en palabras de Hesse, hay muchísimo de mí en este artículo, de lo que he querido ser desde que le conocí, ….finalizo este post con este párrafo autobiográfico del autor, con el que me identifico completamente.

“…Nací hacia finales de la Edad Moderna, poco antes del incipiente retorno del Medioevo, bajo el signo de Sagitario y amablemente influido por Júpiter. Mi nacimiento se produjo a primera hora de la tarde un cálido día de julio, y la temperatura de aquella hora es la que, inconscientemente, he amado y buscado durante toda mi vida, y la he añorado dolorosamente cuando me faltó. Nunca pude vivir en países fríos, y todos los viajes voluntarios de mi vida se dirigieron al sur. Fui hijo de padres religiosos, a quienes amé con ternura y a los que habría amado más tiernamente si no se me hubiera enseñado el cuarto mandamiento a edad temprana. Pero, lamentablemente, los mandamientos siempre han ejercido en mí un efecto fatal, por muy justos y bien intencionados que fueran - yo, que por naturaleza soy un cordero y tan dócil como una burbuja de jabón, siempre he sido reacio a los mandamientos de todo tipo, sobre todo durante mi juventud. Bastaba con que oyese el “debes hacer” para que en mí todo se revolviese y me volviera porfiado…”
Salud, Paz y Amor a todos.